
La mirada
Es importante desde el primer día empezar a ejercitar la mirada. Lo que nos rodea no puede pasar desapercibido por nuestros ojos, debemos acostumbrarlos a observar todo con un espíritu crítico y proyectual. Entrenar nuestro ojo y por consiguiente nuestro cerebro hará que los convirtamos en una herramienta de trabajo inteligente que en principio comprenda la producción gráfica existente y luego genere la propia.
Podemos comenzar con este ejercicio de muchas maneras, desde hacerse el hábito de concurrir a muestras de arte o fotografía, ir a librerías o bibliotecas o ver películas hasta el simple hecho de coleccionar postales o revistas que encontramos en cualquier bar.
De este modo, a medida que nos vayamos entrenando, dejaremos de ser observadores para comenzar a vivir y comprender el universo gráfico.
El Taller
El área proyectual busca ser un momento de experimentación. Los saberes adquiridos van a ser producto del instinto gráfico de cada uno, inspirado por cada ejercicio en diferentes instancias del aprendizaje y distintas temáticas.
El éxito o no de esta experiencia va a estar dada por el espíritu del alumno. Es por esto, que es muy importante estar presentes en las horas de taller, es tan importante la teoría dada por el docente como los resultados “casuales” del trabajo grupal realizado en clase.
El alumno debe concurrir siempre con mucho material para trabajar, debe estar predispuesto al intercambio de opiniones con el docente y con sus compañeros, al replanteo del propio trabajo, al asombro, no debe tener miedo a equivocarse, debe acostumbrarse a mostrar todo lo que produce, a compartirlo con los demás, a buscar más de una opinión sobre su trabajo y a opinar sobre el trabajo de los otros. No buscamos artistas plásticos sino generadores de piezas gráficas de calidad.
Buscamos que el clima del taller sea distendido, si bien vamos a trabajar mucho y con mucha exigencia, trataremos de hacerlo de buen humor. Pensemos que este es el espacio donde exclusivamente “haremos diseño”.
Es importante desde el primer día empezar a ejercitar la mirada. Lo que nos rodea no puede pasar desapercibido por nuestros ojos, debemos acostumbrarlos a observar todo con un espíritu crítico y proyectual. Entrenar nuestro ojo y por consiguiente nuestro cerebro hará que los convirtamos en una herramienta de trabajo inteligente que en principio comprenda la producción gráfica existente y luego genere la propia.
Podemos comenzar con este ejercicio de muchas maneras, desde hacerse el hábito de concurrir a muestras de arte o fotografía, ir a librerías o bibliotecas o ver películas hasta el simple hecho de coleccionar postales o revistas que encontramos en cualquier bar.
De este modo, a medida que nos vayamos entrenando, dejaremos de ser observadores para comenzar a vivir y comprender el universo gráfico.
El Taller
El área proyectual busca ser un momento de experimentación. Los saberes adquiridos van a ser producto del instinto gráfico de cada uno, inspirado por cada ejercicio en diferentes instancias del aprendizaje y distintas temáticas.
El éxito o no de esta experiencia va a estar dada por el espíritu del alumno. Es por esto, que es muy importante estar presentes en las horas de taller, es tan importante la teoría dada por el docente como los resultados “casuales” del trabajo grupal realizado en clase.
El alumno debe concurrir siempre con mucho material para trabajar, debe estar predispuesto al intercambio de opiniones con el docente y con sus compañeros, al replanteo del propio trabajo, al asombro, no debe tener miedo a equivocarse, debe acostumbrarse a mostrar todo lo que produce, a compartirlo con los demás, a buscar más de una opinión sobre su trabajo y a opinar sobre el trabajo de los otros. No buscamos artistas plásticos sino generadores de piezas gráficas de calidad.
Buscamos que el clima del taller sea distendido, si bien vamos a trabajar mucho y con mucha exigencia, trataremos de hacerlo de buen humor. Pensemos que este es el espacio donde exclusivamente “haremos diseño”.
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